Archivo por meses: febrero 2017

Vuelta al Suárez

Después de casi dos meses retomo este parto. Si sirve de excusa, no he estado quieto ningún día, pero para estar aquí me gusta hacerlo con tiempo, sin agobios y buen humor. Ya pasadas las Navidades, esas «fiestas entrañables» que creo que se llaman así porque te revuelven las entrañas, ocupaciones con la Asociación de Institutos Históricos y otros entretenimientos familiares y domésticos, hoy no parece mal día para seguir.

Pues volví al P. Suárez por concurso de traslados, y eso que fue arriesgado, porque sólo pedí esa plaza y ya había mucho «autocandidato» que se la había adjudicado. Le saqué más de quince puntos.
Digo, que volví y con la idea de retomar aspectos que antes dejé en el aire. En especial los personales con muchos de mis antiguos compañeros de los que ya he hablado en otras entradas.
Como me interesaban cosas de las que habían ocurrido en el tiempo, ahora indagué en fuentes de lo más elocuentes. ¿Cómo olvidar a Juan Jiménez Pérez?, Si, el Tacones, el de Política de tantos años. Creo que al respecto no fue bien valorado o interpretado; a mi parecer de facha tenía más bien poco. Era uno de esos falangistas utópicos que se adaptó a la democracia sin grandes esfuerzos ya que era bastante demócrata y muy buena persona; tengo motivos para decirlo. Ahí va una foto histórica:

Juan Jiménez en el centro con una gabardina propia de la época. Estadio de la Juventud, años 50.

El otro profesor de Política, Pedro, era igualmente una buena persona, lo malo es que no encuentro ninguna imagen.

Tampoco encuentro imagen de Pepe Maldonado, máximo representante de los conserjes y bedeles; y mira que me llevaba bien con ellos, con Jiménez, con De la Torre y en especial con Pepe Blanco Ropero. Maldonado era un personaje y aunque mal interpretado a veces, era uno de los pilares del Instituto. Así lo entendió Don Rafael Martínez Aguirre que le dio confianza y poderes para muchas cosas, desde las ordinarias de conserjería, hasta casi de secretario. No era raro que algunos le tuvieran celos. La verdad es que lo tengo muy gratamente en mi memoria.
Lo de Pepe Blanco (José Blanco Ropero) es otro capítulo. Conocido como «el manitas», era el «maniero» del Instituto, lo mismo arreglaba una cerradura que un grifo, pintaba una pizarra que arreglaba una puerta o treinta enchufes. Siempre con el cigarro en la boca, vestido con un mono, arrastrando sus alpargatas y con la boina. En sus ratos libres se dedicaba a ¡¡¡hacer coches de caballos!!!, simpático como él solo y buena persona para que decir. Pepe el manitas y Pepe Maldonado sabían la historia del Suárez como nadie; por eso torcían la mueca con sonrisa irónica cuando alguien hacía determinados comentarios.

La foto me la han proporcionado sus hijos. No es muy buena pero si definitiva. Pepe Blanco con una de sus construcciones, un coche tipo «araña» por los que tenía predilección. Gracias a ambos Pepes.

Pues continuaré con otra entrada dedicada a los alumnos, que siempre han sido para mi lo más importante, y advierto que pienso dejar esta línea autobiográfica del blog para pasar a otras que no saturen con el aburrimiento de relatar pasos académicos.
Prefiero las cuestiones surrealistas como la que avanza esta última imagen más en mi línea, ya sabemos, con seriedad pero sin severidad: