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Maratón

Breve comentario a la «Foto de familia» con la que inicio estas entradas: se trata de las III Jornadas de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos. Cena de clausura en el Parador de Sigüenza. Junto a mi, David Pérez-Dionis que había sido el organizador de las anteriores en La Laguna; en Guadalajara le tocó a Juan Leal. Era evidente el beneficio de involucrar a los alumnos en tareas propias de una Jornadas/Congreso, y aquí estamos con el grupo de «azafatas y un «azafato». No era cuestión de dejarlos descolgados en una mesa solitos. La Asociación ya estaba cristalizada. Después vinieron las gallegas, las de Cabra…hasta estas últimas de hace días, las de Málaga.

He dicho Maratón y no por gusto. Aquí no va a correr nadie más de 42 Kms, lo digo por la «pella» de supuestos corredores que siempre hay en estas carreras y que desde hace tiempo proliferan sin escrúpulos. Sin entrar en opiniones políticas, como es costumbre, cada vez que oigo «me lo vas a decir a mí, que corrí delante de los grises», casi me da una subida de leche. Bien porque mi memoria sobre el interlocutor me avisa de que en aquellos tiempos él no era de esos precisamente, sino al revés, o bien, como ha sido muy reciente, porque el individuo para esa maratón grisácea en su parte de cola, iría casi con chupete. Lo he escuchado en algún caso en el que precisamente yo estuve allí, y no hubo carrera de ningún tipo; si malas caras, pero no corrió nadie. Pero parece que es una forma que autoriza a seguir pontificando generalmente para decir muchas tonterías. Algo parecido ocurre con los que sueltan así por las buenas: «No, si yo en las primeras elecciones voté al PSP de Tierno Galván«. Me consta que en algún caso es cierto, pero que si hubieran sido todos, al PSP no le hubiera faltado aquel millón de votos a escala nacional. En este caso no hay Maratón porque no hay carrera, hay cinismo.

Y seguimos estos días como ya dije en otra entrada, Astropajo, tal como suena. Vaya tormenta de estupideces que fomentan aquello de «quien mira al gusano, pierde el eclipse», y no me refiero al eclipse de luna de hace dos o tres noches, me refiero a la pérdida de valoración que supone el bombardeo de tonterías (algunas no lo son tanto).
Por ejemplo, lo de Eurovisión ha supuesto litros de tinta; comenzando por el cambio de nombre por el de «Culovisión», los sesudos análisis sobre la letra de la copla, la votación…un desastre que comparado con las guerras actuales, éstas son un soplo en un ojo. Y yo que me quedé en Massiel con su minifalda, o en Salomé al año siguiente con su traje de fideos…soy un fósil; y eso que recuerdo vagamente que en el 95 también quedamos los españoles en segundo lugar, representados por una tal Anabel Conde de la que no se ha vuelto a hablar mucho. Pero ¿Y lo entretenidos que estamos con los glúteos (son tres por cada cachete, aprovecho una incursión académica) de la sujeta con nombre de colonia?. A veces pienso que a algunos les han hecho un transplante de neuronas por semen.
Mientras, cada vez que cargo de butano al mechero, me planteo el origen del gas. ¿argelino, ruso,…? como que lo hago con cargo de conciencia. Al tiempo si no tengo que encender la pipa con un ascua de carbón.
Éramos pocos y nos da por acudir al filón animal. Que si se ha descubierto por unos «sesudos investigadores» que los delfines se reconocen por la orina. De piedra. Que así dicen que se demuestra la capacidad olfativa. Más de piedra todavía. Excepto las aves, que es conocido o debe serlo, la extensión de dicha capacidad, oler en definitiva, está acentuadísima entre otros. en muchos insectos, peces y no digamos en mamíferos (a los cuales pertenecen los delfines). Puede ser que la diferencia del experimento se base en la orina, en cuyo caso habría que pensar en que si estos animales en lugar de riñones tienen una maquinita de D.N.I. incluso electrónico. Vaya forma de seguir despistándonos del eclipse.
Y siguiendo con animales, y esta vez con algo que ojalá no suponga una preocupación alarmante, aparece lo de la «viruela de los monos». Ya han salido, al igual que con el Covi, «expertos televisivos» (me refiero a los contertulios polivalentes) para opinar que de viruela y de monos saben, al parecer, un montón. Sin desperdicio el oportunismo atávico sobre las formas de contagio, no se pierden una. No se si aparecerán los «orzuelos de los palomos»; todo es posible, y entonces será más inmediato, ya que se sabe de la sexualidad no definida de los palomos cojos.
Y a todo esto, los expertos tertulianos dando ejemplo de cómo se conversa, de dejar que uno acabe su turno para intervenir él, del no denostar, en suma, de ir preparado, y si no se está, pues no se va o se calla uno. Paciencia. Siempre está la posibilidad de leer y lo digo con ejemplaridad, me estoy pegando unos tutes que ya ni los digo. De todo y sin parar.

Dadas las fechas recientes, en estos días se han celebrado Ferias del Libro y además el Día Internacional de los Museos, pues me he acordado de ambas cosas, de la primera porque en su día me dieron el Premio de la Feria del Libro de Granada, año 2009, por aquello de que el lema fue «El Libro y la Ciencia». De lo segundo, de lo del Día de los Museos, he entresacado algunas imágenes de las actividades que organicé al respecto en el Museo del Suárez. Me correspondía. Con esta serie de imágenes cierro hay la entrada de este magno blog, no sin acompañarlas de los comentarios pertinentes:

Rectorte de prensa (Ideal de lo relativo al 2010. Se organizó un concurso de pintura o dibujo, a elegir, entre los estudiantes de la Escuela de Artes de Granada.
Miembros del Jurado dilucidando el veredicto. Son caras conocidas y relevantes en el mundo del arte.

Lod dibujos premiados quedaron expuestos. Obsérvese que tanto las técnicas como los motivos eran de libre elección. Desde lápiz de color, blanco y negro, e incluso alguna acuarela. Los motivos que eran libres de entre los elementos del Museo, variadísimos, si bien parece que el tucán tuvo especial magnetismo, acompañado de máquina de vapor, alambique, chicharro, etcétera.

En otra ocasión, se celebró una visita al Museo enseñado por los propios alumnos, y para dar «universalidad» a la cosa, seleccioné a alumnos de letras:

Mauricio enseñando el funcionamiento de la Máquina de Bianchi, una espectacular máquina de vacío de un pistón. Figuro un paso atrás simplemento por si hacía falta ayuda, que no vigilancia que tanto Mauricio como sus otras dos compañeras lo hicieron muy bien. Imágenes de estas últimas, con la Máquina de Ramsden o Araceli con la Bomba aspirante impelente, ya figuran en entradas anteriores del blog. No es cuestión de repetir.

Sin embargo, como suele ocurrir cuando asiste alguien relevante, pues difícil es el negarse, y en su caso la curiosidad por un aparato me obligó a intervenir:

Explicando a la Delegada de Educación el funcionamiento de la consabida Marmita de Papin, precursora de la olla a presión.

Un Día de los Museos muy particular fue aquél en el que con la colaboración de la Asociación de Amigos, presidida por el infortunadamente desaparecido Juan Alonso, organizamos un concierto de Duo de Violas de Gamba. Se hizo sitio en la Sala de Física, se dispusieron una sillas alquiladas y quedó estupendamente. Fue un éxito.

Arriba el programa de mano que se realizó, y abajo una imagen del acto:

En otras ocasiones similares, se realizaron jornadas monográficas sobre las maquetas del Dr. Auzoux, algunas sobre los instrumentos de óptica, polarización y diversas experiencias, incluida la fabricación de caleidoscopios, ondulatoria, y otras más que acompañaban a las consabidas Jornadas de puertas abiertas.

Por hoy creo que el asunto imágenes del Museo ha quedado satisfecho, con otro enfoque, casi histórico, pero cubierto.

Y lo dejo aquí, vaya ser que se me cuele un mono por el balcón y me pegue su viruela. Ánimo y sin esconder la mascarilla del todo; confianza, la justa.