En justicia, si voy a reflexionar sobre el surrealismo que nos atenaza, no tengo más remedio que titular esta entrada con el nombre de su papaito, el francés André Breton, que hoy se quedaría con la cara de estos tres de abajo al ver que sus ideas surrealistas son superadas en la práctica en este siglo XXI:

Explico algo: acto de presentación del libro que aparece abajo a la derecha y cuyos autores fuimos Pepe Szmolka (izquierda) y yo; el presentador Andrés Sopeña a la derecha de la imagen. Pusimos esas caras ante un momento tan sorprendente como inoportuno y surrealista en el que no pienso extenderme. Lo importante son las tres caras. Después cayeron unas cervezas (o vinos ?) y si te vi no me acuerdo.
Por lo menos yo mantengo una cara parecida en bastantes ocasiones, ¿o no es surrealista la que se traen los Urdagarín y los Marichalar con el alojamiento?, que si con la abuela unos, que si con el abuelo otros…en una inmobiliaria de la calle Hortaleza los querría ver pasando la prueba de alquilar un zulo por un montón de pasta. Por cierto, han sido las fiestas de Lugo y no tengo noticias de que Froilán haya aparecido. Ingrato.
Y como todos los años en esta época, que si el síndrome posvacacional que si la vuelta al cole…los uniformes, los libros de texto. No es surrealista, es un coñazo todos los años lo mismo, con lo fácil que es mandar a freír puñetas a los uniformes y hacer que las editoriales hagan libros de texto asequibles.
Al respecto, y sé de lo que hablo, ni aquellos libros de texto sólo en blanco y negro y con letras enanas (eso si que era surrealista) que daban repelús nada más verlos, ni los de ahora con tanta imagen de todo tipo y gráficos que encarecen lo más grande; más atractivos, pero mucho más caros. Parecen revistas del corazón, y de los contenidos mejor no hablar, y eso que están escritos teóricamente por grupos de varios «expertos».
Respecto a las imágenes, pienso que con tanto medio audiovisual, ordenadores en el aula que han suplido a los clásicos proyectores, amen de la consabida pizarra (negro futuro a Marlas, los fabricantes de barras de tiza) y consecuentemente unos buenos apuntes, en definitiva, unas clases como dios manda, pues sobrarían muchas de ellas, fotografías, recortes de prensa que tanto abundan, etcétera. Se me puede interpretar como antiguo, pero cada libro sería mucho más barato. Naturalmente exigiría un trabajo a los profesores, que no fuera el de rellenar fichas o hacer estadísticas mientras una legión de padres no paran de preguntarle si su niño tiene caspa o sufre acoso, bastante tienen ya, como para encima prepararse unas clases en condiciones. Luego dicen que faltan profesores: un trabajo ímprobo y mal pagado.
Aprovecho, creo que más valdrían becas para libros, sean o no de texto, que desprenderse de ellos al final de cada curso. Soy de la opinión que deben conservarse; los motivos son tan diversos que no me extiendo en ellos.
Surrealista es también lo del contagio del «virus del Nilo». Al final es un mosquito normal y corriente el que lo transmite. La de cosas que se han dicho. Aquí en Granada que al parecer, menos mal, por ahora no se han dado casos, como somos de economías más modestas nos vamos a conformar con el «virus de la acequia gorda», pero que mientras haya mosquitos en demasía vamos arreglados. Incluso se exponen fórmulas para evitar aves insectívoras (como eliminar los nidos de golondrinas o vencejos, o las «redes japonesas»)…que son los mejores insecticidas naturales, sin llegar a soluciones drásticas desecando brutalmente humedales como hizo Mussolini, redujo una malaria endémica, pero ¿a costa de qué?.
Para surrealismo lo de las monjas de Belorado que ya van por el tercer obispo, y cada cual más surrealista que el anterior. Se están arriesgando a que un obispo de verdad, con carnet de obispo, les mande a un grupo de «desokupas», y eso si que sería una situación surrealista.
En fin, que se evidencia que a los mayores nos gusta plasmar en negro sobre blanco lo que nos pasa por la cocorrota, unos con más habilidad que otros. Ahí está mi amigo Antonio Bustamante que va por su tercer libro, esta vez tomando a la Peña de los Enamorados como escenario, se titula «La alianza», o Felipe Aquino en plan autobiográfico, o mi amigo periodista jubilado Andrés Cárdenas, etcétera (sois muchos, amigos, viejos y escritores).
Sinceramente dedico más tiempo a leer, y a propósito de «viejos activos», estoy con una serie que recomiendo cuyos protagonistas son cuatro viejos de una residencia, escrita por un inglés, Richard Osman, me da que inspirado en Vázquez Montalbán o Eduardo Mendoza o incluso en Camilieri. Una delicia. El primer título es «El club del crimen de los jueves». Voy por el tercero.
Como si no leo me amenaza algún programa imbécil de la tele, pues vuelvo a la conciencia surrealista y me da por tales sentencias:
«Como se que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te echo un ladrillo»
Añadido: «Por eso los albañiles llevan alpargatas blancas»
(Inspiradas en la atención a Victoria Federica hermana de su hermano).
Aunque la mejor sentencia surrealista fue:
«España, pase lo que pase, estará siempre junto a Portugal», tiene autoría, Francisco Franco que se adelantó a la Tectónica de Placas. Para que luego digan que la Ciencia estaba atrasada.
Mejor dejarlo y vamos al recordatorio de imágenes del Museo del Suárez de cuando lo dejé:

La etiqueta original está pegada a la peana como puede verse. El Myogale es un desmán. Este ejemplar es ruso, de la cuenca del Volga. En España también lo hay pero más pequeño, casi la mitad, y no demasiado frecuente en los Pirineos o la Sierra de Guadarrama. No deja de ser un ejemplar muy interesante, muy emparentado con las musarañas y algo menos con topos y erizos de tierra, en definitiva con mamíferos evocativamente primitivos.

Seguimos en plan evolutivo. Si se piensa: «anda, unas zamburiñas», pues la verdad es que no anda descaminado ya que mientras los fósiles sean más recientes menos serán las diferencias respecto a sus equivalentes actuales, y estos son del Plioceno, en tiempos geológicos, de ayer tarde.
A propósito, el nombre del género Pectem para todos estos, incluidas las conchas de peregrino, se refiere a que las costillas le dan aspecto de «peine» que es lo que significa el latinajo.
Se todas formas están riquísima.
Y de la Sala de Física:

Dos arcos para instrumentos de cuerda frotada. El derecho es un arco actual sin tensar, de ahí la curvatura, pero el izquierdo si es de los fondos históricos. Obsérvese bien la morfología y se advierten diferencias notables, es del siglo XIX. En una ocasión, no muy afortunada por cierto, alguien (no fui yo, lo juro) lo prestó para una exposición y ya lo hizo con algunas cerdas deshilachadas, de cola de caballo auténticas. Lo devolvieron tal cual; a pesar del préstamo no fueron para exponerlo restaurado, de eso me encargué llevándolo a un luthier de confianza una vez rescatado el arco.
Y nada más en este septiembre, en Granada como será la Virgen de las Angustias, pues a las «tortas de la Virgen», las acerolas, las barretas y demás colaboradoras a michelines surrealistas.
Lo de Gaza no tiene nombre.
Ánimo y suerte.