
Como he dilatado el tiempo desde la entrada anterior, sirva la imagen de justificación. Se me ve a mi en una exposición en el centro de la mesa y detrás una seleccionada para lo que solté. Me explico. Acaban de terminar las XV Jornadas de la ya mencionada en otras entradas Asociación Nacional para la Defensa del Patrimonio de los Institutos Históricos. Mira por donde, en esta ocasión se celebraron en el Instituto donde yo estudié el Bachillerato, el Nª Sra. de la Victoria de Málaga, de forma que para mi comunicación tiré de ese hecho tanto para el patrimonio inmaterial como para el material desde la óptica de un alumno de la época, que nunca se había ponderado la opinión del alumnado. En el inmaterial, consideré que en el reciente 175 aniversario del Instituto, no se habían valorado algunos profesores muy relevantes y de un prestigio indiscutible, por eso la imagen seleccionada del grupo de mis compañeros del Preu-64 rodeando a Don Ramón Díaz- Delgado Viaña, junto a Dña.Mª Ángeles Golbano. Que no todo se va a circunscribir a otro catedrático, Don Eduardo García Rodeja por el mérito, indiscutible por otra parte, de haber sido profesor en su día de Severo Ochoa, pero opino que la trayectoria de Don Ramón debe ser reivindicada por razones obvias y más que relevantes, que no caiga en el olvido como de forma tan frecuente e hispánica suele ocurrir, se bastante de esos casos. No me resisto a hacer una pequeña glosa para dar una idea. Era pamplonica, catedrático de Filosofía, gracias al proceso de depuración del profesorado impuesto a iniciativas de José Mª Pemán (sin comentarios, que entraría en política de lleno), Don Ramón fue expulsado del cuerpo de Catedráticos tras bastantes vicisitudes propias de una novela, lo reintegraron al mismo y nombrado director-comisario del Instituto de Málaga, el que nos ocupa, justo el año que se jubilaba a los setenta; esta técnica de readmisión no fue nueva, que la hicieron con algunos otros. Una autoridad indiscutible en Platón y Sócrates, tanto nacional como internacional, lo que se puede comprobar con sus publicaciones y libros tanto en español como en alemán. Cercano y amable, como todo buen intelectual. Sus clases eran emocionantes, y además puso paz en el Instituto que atravesaba momentos tirantes. Me consta que recientemente un periodista navarro ha rescatado su figura y elaborado escritos con datos biográficos muy elocuentes. Por mi parte he querido soslayar en lo posible el olvido en su periplo malagueño.
Entre otras reflexiones, me referí igualmente al patrimonio científico del Instituto y como se gestó la desaparición de la práctica totalidad del de Física y Química, en la que actuaciones no exentas de falta de previsión y frivolidad desembocaron, así como el porqué y por quién se conservó el de Ciencias Naturales.
Sugiero que se busque en internet a Don Ramón Díaz-Delgado Viaña, se comprenderá mi intención anterior.
Pues vamos a lo que vamos, a esta entrada que he titulado Muletillas y Modas.
En este tiempo de imprudente diría yo, resaca pandémica, compruebo que se es tozudo en aplicar sobre todo cuando la comunicación es oral, palabras o frases que no vienen a cuento y que lo único que hacen es alargar vacua e innecesariamente la locución. Dado lo contagioso, por eso el calificativo de «muletillas». Unos ejemplos:
– Hoja de ruta (no hijo de puta, que sería correctísimo en otros usos), en lugar de programación, sencillamente, pero parece que queda como más aventurero, casi como un GPS.
– Bitácora, muy parecido el uso a lo anterior, aunque se aplica más según he oído, para la estructura de un blog. Evidentemente no en éste, mi bitácora, diario de navegación, no existe como tal, ni mi blog es un bergantín aunque mi cuarto de trabajo se parezca a veces a una sentina.
– Como no podía ser de otra manera. Me irrita. Con lo fácil que es decir lógicamente, evidentemente, consecuentemente…pues no, el pobre periodista que cubre una noticia a pié de calle, tras ver como el presentador que le da pié prácticamente le ha pisado con el titular toda la noticia, y esperando alcachofa en mano y lluvia en el colodrillo asintiendo con la cabeza esa entrada, comienza con esta muletilla yo creo que más que nada para justificarse y repetir lo que el listo ha expuesto previamente.
– No sé si me explico. Que se intercala en una frase que generalmente no quiere decir absolutamente nada, pero que se repite el No sé si me explico varias veces, aunque benévolamente le asientas con un gesto.
– Poner en valor. La releche. Valorar, considerar, atender…pues no, se busca la caja o el armario que ponga valor, y lo que proceda se deposita en él. Aparte, suena horrible.
– Genera riqueza y da puestos de trabajo. Es de las más temibles. Suele encerrar una especie de chantaje e igualmente se aplica para justificar lo injustificable: una putada al medio ambiente para poner lo que sea, una urbanización, torres de alta tensión, un merendero de playa o una edificación tipo El Algarrobico. Y todo sin pararse a pensar que a quién le genera la riqueza y qué puestos de trabajo.
Ya, palabrejas de moda que nos inundan, aparte de los anglicismos que nos invaden, las que empiezan por «Neuro«, la feísima «procrastinar», «reduflacción», y las que empiezan por «Cripto», que están muy de moda con esto de los espionajes. Como que cuando en un servicio de un bar y veo, sálvese el que pueda, en la pared una serie de cacharros que no sirven para nada, ni secan ni dan jabón ni papel higiénico, me planteo la cámara grabándome, no se si con teleobjetivo o gran angular, pero las sospechas me hacer dudar y provocan que mi visita sea timorata.
Otra moda que apunté en otra entrada y que reafirmo y amplío, es la de ir sin calcetines, los pantalones a la altura de los maleólos, o un poco más arriba que está más a la moda, a lo que añadimos trajes todos del mismo color, un grisáceo azulado que recuerda a las alas de la mosca Calliphora, muy ceñidos de talle, chaqueta más corta de lo usual y pantalones lo mismo y de pitillo. Parece que se intenta ir como un embutido pero en cortito.
Es lo usual que veo y en especial en los asistentes a las casetas de la Feria de Sevilla, ¡¡¡ojú con el señorito lo bien que va!!!:
Pues más le vale a todos estos, que al parecer lo de encontrar costaleros ha sido difícil, e incluso en alguna ocasión el paso/trono, se ha quedado sin salir por falta de este personal. Al final se tendrá que acudir, como ocurre en muchas labores agrícolas, a inmigrantes, a costaleros del Senegal, de Siria o de donde sea para garantizar la «puesta en valor» (ahora me toca a mi) del desfile de las imágenes y puedan ser disfrutadas/jaleadas por los de los trajes de moda.
Vamos a las imágenes de algunos objetos que dejé en el Museo del Padre Suárez:

Unos bellísimos cristales hexagonales de Vanadinita (Vanadato de plomo clorado). El ejemplar lo cedió Miguel A. Fernández a través de mi amigo Pepe Morales, nobleza obliga, procedente de Albuñuelas (Granada). La fotografía es de mi antiguo alumno David, ya conocido en este blog.
Otra también de Ciencias Naturales:

Un magnífico ejemplar de tronco vegetal fósil que incluso conserva una hojita. Género Ulmus y del Mioceno como puede leerse. Me resisto a decir cuantos años de antigüedad, el Mioceno es el Mioceno y basta. El que quiera saber…a Salamanca; cuidado con las modas.
Y ahora de algo de Física:

Como ciertos elementos no evidencian su utilidad así por las buenas, y pueden ser muy vistosos, se me ocurrió, reservar un espacio como cámara oscura para ellos. La realización la hizo Alberto Gómez, mi inestimable «maniero», y la disposición interna Jesús Sánchez Tallón. Un conjunto formado por lentes, un prisma para difracción, y abajo varias lentes para experiencias de refracción y reflexión de la luz. Los focos de luz están hábilmente camuflados en esas «cajitas rectangulares» de abajo. Un ejemplo del resultado de las experiencias es la imagen siguiente:

Bellísimo, que no sólo están en los libros, que son de verdad.
Aprovechando la existencia de esa Cámara oscura, se reservaron en la misma otros elementos de óptica y un apartado para fluorescencia mineral en el que se instaló luz ultravioleta.
Y nada más, que estamos en el mes de las flores y la Virgen María, que a cuidarse que el virus vino para quedarse.