A pesar de todos los pesares que contaré líneas abajo, sería imperdonable que se me pasara la onomástica de hoy, Dos motivos, uno es mi archiconocida querencia gallega, últimamente orientada más a Lugo y su provincia que a Santiago, y el otro el sujeto individuo de mis entrañas que estará celebrándolo Dios sabe dónde y con quién.
¡¡¡Hoy es San Froilan!!!.
Antes de seguir, aclararé los pesares anunciados y de camino avanzaré el porqué será una entrada no muy larga. Todo con una sola imagen:

Pues si, ese tuerto soy yo.
Lo que en principio iba a ser una operación de cataratas, aplazada porque días atrás pase el Covi (no me pierdo ni una) pues a la hora de la verdad la cosa fue algo, bastante, más compleja. Tenía el humor vítreo del ojo derecho, del operado, como un puré de lentejas con sus tropezones, además afectando seriamente a esa zona de la retina conocida como mácula. No voy a contar entresijos de la operación, pero tranquilizo a mi público, al que tanto quiero y tanto debo, que el ojo me lo envolvieron bastante bien en papel de aluminio y no me cobraron la bolsa. Veo lo suficiente para dedicar un tiempo a este parto, y espero que para el siguiente los linces me tengan envidia.
De todas formas, no es bueno abusar de tanta pantalla.
Si que me estoy distrayendo con el caso de los berberechos y el periodismo científico. Me explico: entre cien formas distintas de dar la noticia, resulta ahora que desde tiempo inmemorial los berberechos se contagian unos a otros de un cáncer, de una leucemia. Me estrujo los sesos ante esa posibilidad. Que yo sepa, la leucemia afecta a los glóbulos sanguíneos, ignoro cuales serán los de esos moluscos, pero si se que al vapor y con algo de limón están de escándalo; también los he comido buenísimos en empanada, y desde hace tiempo, al parecer ya estaban cancerosos y yo sin notarlo. Además contagioso ese cáncer. Vaya tela de birria de catedrático de Ciencias Naturales que estoy hecho. No sirve el que esté jubilado:
O la noticia está muy mal dada, o no salgo de mi perplejidad. Sólo falta que para la semana que viene me informen del estudio sobre el contagio de las almorranas entre los jureles. Recuérdese del dicho surrealista: «¿Te pica el culo?, mañana jureles».
Pues volviendo al homenajeado en el día de hoy, a Froilán, en el día de hoy ha recibido sin saberlo un gran regalo, ¡¡¡cierra el Colegio San José de Campillos!!!. Ese inigualable centro/internado internacionalmente conocido ubicado cerca de Antequera.
Para los que no lo conozcan o recuerden cuando un alumno era un zote, o un vago o gamberro, se le advertía como amenaza «mira que te mando a Campillos», y volvían como una seda y aprobando todo con buenas notas. Famoso más por su disciplina que por su calidad de enseñanza, pero funcionar…digo que si funcionaba. El juez Calatayud que pasó por allí, siempre que puede lo refiere. Pues mi Froilán de mis entretelas se libra, y a veces he pensado lo fáltico que estaría de un añito por allí. Lo dejaremos que disfrute su santo como quiera.
Como no está el día para discursos, ahí van las consabidas fotos del museo:

Un precioso ejemplar de fluorita, esta cristalización en bandas alternantes es conocida como franciscana o indiana. Lo frecuente es que las bandas sean más estrechas, por eso este ejemplar es de especial vistosidad. Por cierto correspondía a mi colección y lo deposité en el Museo.

Dos ejemplares de Harpa. Curiosísimo gasterópodo con costillas ordenadas en longitud según el enrollamiento, decrecen de la boca al vértice. Por esa similitud con el instrumento musical se le llama Harpa.
Y me está diciendo el ojo que lo deje, que me estoy pasando, La foto seleccionada de un aparata de Física, para dentro de unos días, para cuando se aclare lo de la Presidencia del Gobierno que ya va siendo hora.
Ahora, un Nolotil.